La marca ofrece varios formatos de juego. Están orientados a niños que comienzan a leer, pero adaptarlos a personas mayores es muy sencillo.

El juego viene en un maletín que incluye cartones y fichas. En los cartones, se incluye una serie de dibujos con objetos y animales (nunca conceptos abstractos) alineados a la izquierda; a su derecha, cada palabra que nombra al objeto se separa por rectángulos de colores que representan a la sílaba. Siempre se da una sílaba como pista. En la parte derecha del maletín, pueden verse las fichas correspondientes a las sílabas, ordenadas por orden alfabético y colores.

Objetivos
  • Desarrollar capacidades de lectoescritura.
  • Fomentar la expresión oral y escrita.
  • Discriminar objetos.
  • Reconocer letras y sílabas.
  • Diferenciar colores y asignarles una función clasificatoria.
  • Potenciar la atención y la concentración.
  • Desarrollar la motricidad fina (dedos en pinza) y la lateralidad (objetos colocados a la izquierda y a la derecha con diferentes funciones).
RECURSOS MATERIALES
  • Juego Sílabas y palabras de DISET.
  • Lapiz y goma.
  • Cuaderno de actividades.
Desarrollo

En primer lugar, hay que elegir un cartón. Hay dos niveles de dificultad dependiendo del número de sílabas de las palabras (3 y 4 sílabas). Procuro buscar uno que pueda ser atrayente para ella por los dibujos. Una vez elegido, coloco el cartón en la parte izquierda del maletín y pregunto por el primer dibujo:

  • «¿Qué es esto?»: espero a que me conteste. Si no le sale la palabra, empiezo por la primera sílaba o busco alguna pista que pueda ayudarla (hay que servirse del conocimiento que tenemos sobre el familiar, es decir, comentar algo que pueda conocer). Si no recuerda la palabra, se la digo.
  • A continuación, intentamos leer la palabra en los recuadros de la derecha, separándola por sílabas. En la foto: ‘CA-BA-LLO’.2015-07-05 20.57.09
  • Entonces: «¿Qué sigue a ‘CA’?», la respuesta es ‘BA’.
  • Así que pregunto: «¿De qué color es el rectángulo?», la respuesta es ‘rojo’.
  • Indico: «Busca el color rojo» (en la parte derecha del maletín).
  • Cuando me señala el color rojo, digo: «Busca la sílaba ‘BA’, ¿dónde está?, cógela».
  • Cuando la coge, le digo que la coloque en su lugar –a veces se despista de palabra, por lo que hay que redirigirla.
  • Y así sucesivamente, hasta que se crea la palabra. Una vez que la palabra está completa, la volvemos a leer y señalo el dibujo: «¿Ves? Es un caballo: CA-BA-LLO». Si observo que tenemos un día bueno, le pido que escriba la palabra en su cuaderno y que la lea otra vez.
  • Cuando ya se ha completado el cartón, recapitulamos todas las palabras, señalando los dibujos: «¿Qué hay aquí?: un silbato, un conejo, una gallina, un caballo, una botella y una medalla» y las volvemos a leer.
  • Llega el momento de deshacer. Vamos ficha por ficha, de la siguiente manera: «¿De qué color es este recuadro?»; esperamos que conteste: «Amarillo»; «Busca la fila de amarillo en la parte derecha y ahora busca donde está la sílaba ‘ME’ y ponla ahí».

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Recomendaciones
  • Al tratarse de una actividad que requiere concentración, es necesario valorar antes su estado de ánimo y sus capacidades del día. Estas enfermedades son muy carpe diem, hay que vivir el presente y el presente no es siempre igual. Antes solíamos jugar muy a menudo, ahora ya prácticamente nunca, puesto que la enfermedad ha marcado su ritmo.
  • Antes de jugar, realizamos otra actividad que favorezca la concentración como pintar mandalas.
  • Por su dificultad, no hay que obsesionarse con el número de cartones realizados. Es mejor hacer uno completo y bien, o menos, que hacer muchos, sin resultados porque solo conseguiremos agobiar a la persona.
  • Es fácil que no recuerde todas las palabras, no pasa nada, no se trata de un juego competitivo.